Colosenses 3:15

Y que la paz de Cristo reine en vuestros corazones, a la cual en verdad fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.

Eclesiastés 11:10

Por tanto, aparta de tu corazón la congoja y aleja el sufrimiento de tu cuerpo, porque la mocedad y la primavera de la vida son vanidad.

POR ESTO EL HOMBRE DEJARA A SU PADRE Y A SU MADRE, Y SE UNIRA A SU MUJER, Y LOS DOS SERAN UNA SOLA CARNE.

Hay un solo cuerpo y un solo Espí­­ritu, así­­ como también vosotros fuisteis llamados en una misma esperanza de vuestra vocación;

Efesios 5:22-23

Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer, así­­ como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo El mismo el Salvador del cuerpo.

Así­­ también deben amar los maridos a sus mujeres, como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer, a sí­­ mismo se ama.

Génesis 2:22-24

Y de la costilla que el SEÑOR Dios habí­­a tomado del hombre, formó una mujer y la trajo al hombre. Y el hombre dijo: Esta es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne; ella será llamada mujer, porque del hombre fue tomada. Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.

I Corintios 7:3-4

Que el marido cumpla su deber para con su mujer, e igualmente la mujer lo cumpla con el marido. La mujer no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino el marido. Y asimismo el marido no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.

I Corintios 9:27

sino que golpeo mi cuerpo y lo hago mi esclavo, no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado.

I Corintios 13:3

Y si diera todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregara mi cuerpo para ser quemado, pero no tengo amor, de nada me aprovecha.

I Corintios 12:13

Pues por un mismo Espí­­ritu todos fuimos bautizados en un solo cuerpo, ya judí­­os o griegos, ya esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber del mismo Espí­­ritu.

I Corintios 6:19-20

¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espí­­ritu Santo, que está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Pues por precio habéis sido comprados; por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espí­­ritu, los cuales son de Dios.